lunes, 27 de abril de 2015

1098 : El asedio de Antioquia (2º parte)



Viene de aquí:


  Las siguientes semanas fueron muy complicadas para los cruzados. El día 30 de diciembre se produjo un fuerte terremoto en la zona, y al día siguiente apareció la aurora boreal, lo que fue considerado un funesto presagio. La lluvia no cesaba, y el intenso frio se colaba por los ropajes de los soldados.


  Pero el mal tiempo también obligo a retirarse a las tropas de Dukak de Damasco, abandonando así a Antioquia a su suerte.Pero mientras los defensores de la ciudad podian mantenerse a cubierto de la lluvia y el frio, los cruzados se helaban en sus tiendas, situación que empeoraba el hambre que comenzaban a sufrir.


  El obispo Ademar de Puy ordeno un ayuno de tres días de duración, para tratar de evitar la ira de dios. Pero la realidad es que los cruzados llevaban en ayuno forzoso mucho tiempo, y pronto uno de cada 10 hombres permanecia postrado en su camastro, sin fuerzas para combatir.


  Se enviaron contingentes hasta las montañas Taurus para tratar de conseguir alimento como fuera, ya sea comprándolo o robándolo .Los cristianos de la zona hacían lo que podían para aportar alimentos a las tropas. Pero no eran filántropos, y vendían sus productos a altos precios (un burro cargado de provisiones valía 8 besantes, una moneda bizantina de oro de unos 15 gramos de peso), pero muy pocos podían pagar tal cifra. Los caballos sufrieron aun más que los hombres la falta de forraje. Un mes después de la llegada de los cruzados frente a las murallas de Antioquia, apenas quedaban 800.

                      Besante bizantino año 900,aprox.,epoca del emperador Basilio I.



  La ayuda a los cruzados llegaba en pequeñas cantidades. El patriarca ortodoxo de Jerusalen, Simeon, se encontraba exiliado en Chipre, pero el obispo Ademar de Puy había recibido instrucciones muy concretas por parte del papa Urbano para tratarle con todo respeto.Seguramente, la intención del papa era tratar de colocar la iglesia bizantina bajo su control directo. Pero Simeón no estaba por la labor; en el pasado había escrito varios tratados contra las costumbres latinas, contra la brutalidad de los cruzados, y se había burlado de los representantes de la iglesia de Roma.

 El patriarca ortodoxo Simeon II,expulsado de Jerusalen.

  Aun así ,en base a la amistad y el respeto que el obispo Ademar le había mostrado, Simeon envió   a los campamentos cruzados de Antioquia toda la fruta, la carne y el vino que pudo encontrar en Chipre. No era mucho, pero su regalo fue recibido con alegría y agradecimiento.


  El hambre y el frio comenzaron a hacer efecto en la moral de los cruzados, y se produjeron las primeras desercoones.Los primeros desertores eran de origen humilde, básicamente acompañantes de los cruzados con nula preparación militar.


  Pero cuando se produjo la deserción de Guillermo, vizconde de Melun (llamado Guillermo el carpintero por que solía partir en dos a sus enemigos gracias a su maestría con su poderosa hacha), Bohemundo se vio obligado a tomar medidas.


  La deserción de Guillermo el carpintero no era la primera, ya había desertado mientras se encontraba participando en la reconquista en España, concretamente en el asedio de Tudela contra los almorávides. Tras ser capturado por Tancredo mientras intentaba huir, fue obligado a jurar que permanecería con el ejército cruzado hasta tomar Jerusalén.


Pero más tarde volvió a traicionar su juramente y volvió a desertar.


  A primeros de febrero de 1098, Taticius, el representante del emperador bizantino ,abandono  el ejército cruzado. Había recomendado  la ocupación de edificios clave para bloquear los caminos que llevaban a Antioquia, pero su recomendación había sido desestimada por los líderes de la cruzada. Anuncio que se marchaba para organizar un mejor sistema de aprovisionamiento para el ejército cruzado y tomo un barco hasta Chipre.


  La marcha de Taticius sirvió a los lideres cruzados para acusarle de cobardía y para acusar al emperador Alejo de connivencia con los turcos.Mas tarde, la situación les sirvió para no encontrar ninguna justificación para devolver Antioquia al imperio bizantino, cuando fue reclamada por el emperador Alejo.


  En el campamento cruzado se sabía de la cercanía de otro ejercito turco, liderado por Ridvan de Alepo, con alrededor de 12.000 efectivos, y se tomo la decisión de emboscarlo cuando atravesara la estrecha lengua de tierra que separaba el rio orontes del lago de Antioquia. Cuando los turcos llegaron a las cercanías del Puente de Hierro, la caballería cruzada cargo sobre ellos.


  Bohemundo, que mandaba el contingente cruzado,dividio sus 700 caballeros en seis grupos. Los cinco primeros grupos atacaron en oleadas, uno tras otro, mientras el sexto, liderado por el propio Bohemundo, formaba la reserva, esperando para intervenir si era necesario.


  Ridvan no tuvo posibilidad de aprovechar su superioridad numérica y sus intentos  de desplegarse para flanquear a los atacantes fracasaron. Cuando la caballería pesada cruzada cargo sobre la abigarrada infantería y la caballería ligera turca, apretujada en la estrecha lengua de tierra, los turcos comenzaron rápidamente la retirada, que se convirtió en huida en pocos minutos.


  Los  caballeros cruzados, algunos de ellos montados en mulas y burros debidos a la escasez de caballos, atraparon al grueso de las tropas turcas cuando intentaban cruzar el puente de Hierro. Los más lentos, la infantería pesada turca sobre todo, fueron masacrados.


  El resto de los turcos en huida pasaron por Harim, y la pequeña guarnición turca decidió abandonar la ciudad y unirse a los huidos, situación que aprovecharon los cruzados para ocuparla.


  La mayor parte de los caballeros victoriosos dedicaron los siguientes días a recoger las armas y los caballos que habían quedado en el campo de batalla. Otros se dedicaron a decapitar cadáveres turcos: después, ataban las cabezas a sus caballos o las clavaban en picas y se dirigían a Antioquia, donde las mostraban a los defensores de las murallas, manteniéndose a una distancia segura. Otros utilizaban las catapultas para lanzarlas al interior de la ciudad, al igual que habían hecho en Nicea.


  La victoria elevo la alicaída moral cruzada, pero no sirvió para mejorar la pobre situación alimenticia.


  Una inesperada visita alentó las esperanzas de los lideres cruzados para terminar con la resistencia de la ciudad .Se trataba de una delegación egipcia, enviada por Al-Afdal,el emir del Cairo ( o, como los cruzados preferían llamarlo, el rey de Babilonia ) para discutir la posibilidad de una unión de conveniencia para unir sus recursos y capturar Jerusalen.La mayor parte de los cruzados se puso muy nerviosos por tal visita, no comprendían la necesidad de la presencia de unos infieles caminando tranquilamente y sin peligro por sus campamentos, acercándose a revisar sus fortificaciones,etc.


  La delegación egipcia quedo muy sorprendida a su llegada a los campamentos cruzados. Esperaban ver un ejército poderoso y disciplinado, al estilo del ejército bizantino, y lo que vieron con sus propios ojos fue una especia de chusma desorganizada y hambrienta, que sin duda seria absolutamente incapaz de tomar Jerusalén por sus propios medios.


  Pero eso no les impidió comenzar a parlamentar con los líderes cruzados, quizás querían saber hasta donde podían llegar los infieles europeos, o sentían curiosidad por ver como sus enemigos turcos terminaban con la cruzada.


  Los enviados egipcios se unieron a las celebraciones por la victoria en el puente de Hierro, y recibieron una decena de cabezas de turco como regalo, algo que era una muestra de respeto entre iguales en la diplomacia de la zona y que los cruzados habían aprendido y utilizaban siempre que podían.


  Las primeras negociaciones entre cruzados y egipcios no dieron ningún resultado. Los egipcios propusieron que, si los cruzados dejaban sus armas, se les permitiria paso libre a Jerusalen.Incluso se surtiría  a los cruzados de caballos y comida fresca. Una vez en Jerusalem, a los cruzados se les permitirá permanecer en la ciudad santa durante un mes.


  La respuesta cruzada fue contundente; si dios les había dado Jerusalén a los cristianos... ¿por que deberían abandonarla tras permanecer allí solo un mes ?.

  Se negaron rotundamente y los enviados egipcios pidieron permiso a los lideres cruzados y entraron en Antioquia.


 (Continuara…)

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